Día Internacional del Té: origen, variedades y relevancia mundial
El Día Internacional del Té se conmemora cada 21 de mayo, una fecha oficial establecida por la Asamblea General de la ONU en 2019. Esta celebración reemplazó un día no oficial que se realizaba el 15 de diciembre desde 2005.
El propósito principal de este día es atraer la atención hacia los desafíos que enfrentan los productores de té y fomentar la difusión de esta bebida a nivel mundial. Países como India y Sri Lanka son especialmente reconocidos por sus celebraciones y producción de té.
El té se clasifica en diferentes tipos según su origen y método de procesamiento, incluyendo variedades como el té negro, verde, blanco, amarillo, oolong y pu-erh. En México, aunque el té tradicional no es común, las infusiones de hierbas y el Agua de Jamaica son parte importante de la cultura de bebidas.
Fecha y establecimiento de la celebración
El 21 de mayo se conmemora a nivel mundial el Día Internacional del Té, una fecha oficial establecida por la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Esta celebración fue instituida mediante una resolución de la Asamblea General de la ONU el 21 de diciembre de 2019, con el propósito de reconocer la importancia del té a nivel global. Previamente, existía un día no oficial dedicado al té que se celebraba anualmente el 15 de diciembre desde el año 2005, pero fue reemplazado por esta nueva fecha oficial. La instauración del Día Internacional del Té por parte de la ONU refleja el reconocimiento formal de la relevancia cultural, económica y social que tiene esta bebida en diversas regiones del mundo.
Día Internacional del Té en México
En México, la cultura del té difiere notablemente de la tradición asociada a la Camellia sinensis, ya que los mexicanos suelen preparar infusiones a base de hierbas, conocidas en español como «té de hierbas». Estas infusiones, que incluyen variedades como manzanilla (romero), hierbabuena (menta), hierba luisa (lemongrass), poleo (ajenjo), canela y jamaica (hibisco), forman parte integral de la experiencia de consumo local. A diferencia de otros países donde el té es una bebida común y accesible, en México el té tradicional es considerado un producto exótico y costoso, con excepción de las infusiones de frutas y hierbas, que son más asequibles y populares.
El agua de jamaica, una infusión elaborada con flores secas de hibisco, agua y endulzada con jarabe de agave o azúcar, a menudo acompañada de limón, es la bebida refrescante más consumida en México. Esta bebida, que puede enriquecerse con especias como canela, clavo, nuez moscada y piloncillo, se ha consolidado como un acompañante habitual en las comidas mexicanas, reflejando su importancia en la cultura alimentaria del país.
Aunque el té en México no goza de una cultura arraigada ni de una amplia variedad de productos de alta calidad, existen marcas locales como Shactea, considerada la única digna de atención en el mercado nacional. Por otro lado, la marca SoyTé es percibida como algo insípida, salvo por sus opciones más caras. En supermercados como Superama, el té suele venderse en bolsitas, aunque la calidad de estos productos frecuentemente deja que desear.
Cabe destacar que México importa té, ya que forma parte del grupo 09 de la nomenclatura arancelaria que incluye café, té, mate y especias. Sin embargo, el café domina el mercado de bebidas calientes en el país, siendo México uno de los principales productores mundiales y con una cultura de consumo bien establecida, lo que limita la popularidad y el desarrollo de la cultura del té tradicional.
Importancia internacional y celebración
El Día Internacional del Té ha tenido tradicionalmente un significado especial para aquellos países cuya economía depende en gran medida de la producción y comercialización del té. Entre las naciones donde esta conmemoración se celebra con mayor intensidad destacan India y Sri Lanka, dos de los principales productores mundiales de esta bebida. Además, la celebración se extiende a otros países con fuerte tradición en el cultivo del té, como Bangladés, Nepal, Kenia, Vietnam y Malasia, entre otros.
Con la obtención del estatus oficial otorgado por la Organización de las Naciones Unidas, el Día Internacional del Té ha adquirido una dimensión global, trascendiendo sus orígenes regionales. Esta oficialización ha permitido que la fecha se convierta en un momento clave para atraer la atención mundial hacia los desafíos que enfrentan los productores de té, así como para promover el consumo y la cultura del té en diversas partes del mundo.
En torno a esta celebración, numerosos países organizan exposiciones especializadas que reúnen a productores, comerciantes y aficionados del té, fomentando así el intercambio cultural y comercial. Estas actividades contribuyen a fortalecer la visibilidad del té como producto y a sensibilizar sobre la importancia social y económica que representa para muchas comunidades alrededor del planeta.
Fundamentos de la clasificación del té
El té se clasifica principalmente según el tipo de planta de la que se obtiene y el método de procesamiento al que se somete. En cuanto a la planta, existen tres variedades principales: el té chino, el assamés y el camboyano. Estas diferencias botánicas influyen en las características y sabores del producto final. Por otro lado, el té se divide en varias categorías según su tratamiento: verde, negro, blanco, amarillo, oolong y pu-erh. La principal distinción entre estas variedades radica en el tiempo y la presencia o ausencia de fermentación durante su elaboración. Algunas variedades no utilizan fermentación en absoluto, mientras que otras dependen de este proceso para desarrollar sus perfiles de sabor únicos. En el contexto local, los tés negro y verde son los más consumidos y difundidos, reflejando las preferencias y tradiciones del consumo en la región.
Té negro: características y producción
El té negro se distingue por someterse a un proceso de fermentación completa, lo que le confiere un aroma característico descrito como “almizclado” y un color muy oscuro, casi negro, al prepararse. Esta variedad de té es principalmente producida en países como India y Sri Lanka, que lideran su producción a nivel mundial. Además, China y Kenia también contribuyen significativamente a la producción de té negro. La fermentación completa es el factor clave que diferencia al té negro de otras variedades, otorgándole sus propiedades organolépticas únicas y su color intenso.
Té verde: características y producción
El té verde se distingue por su proceso de producción en el que prácticamente no se somete a fermentación, lo que permite conservar al máximo los compuestos biológicamente activos presentes en la hoja fresca de té. Este método de elaboración contribuye a mantener las propiedades naturales y beneficiosas de la planta. Durante la producción, el té verde puede pasar por etapas de secado que a veces incluyen un proceso de ahumado, lo que añade características particulares al producto final. Los principales países productores de té verde son China y Japón, siendo este último un caso especial, ya que su producción se centra exclusivamente en el té verde y está destinada principalmente al consumo interno. Esta particularidad refleja la importancia cultural y económica que tiene el té verde en Japón, consolidándolo como un elemento fundamental dentro de su tradición.
Las variedades de té más caras
El té más caro del mundo es el chino conocido como «Gran Manto Rojo» o «Da Hong Pao», cuyo precio alcanza los 680,000 dólares estadounidenses por kilogramo. Este té pertenece a la categoría de los tés oolong y se caracteriza por una fermentación intensa que le confiere un aroma y sabor distintivos. Las hojas de «Da Hong Pao» provienen originalmente de solo seis arbustos ubicados cerca del monasterio Tian Xin, lo que contribuye a su exclusividad y elevado costo.
En el segundo lugar de las variedades más costosas se encuentra el «Taishi Oolong», también de origen chino, con un precio de 250,000 dólares por kilogramo. Le sigue en tercer lugar el té «Anxi», igualmente chino, cuyo valor es de 160,000 dólares por kilogramo.
El cuarto puesto en esta clasificación lo ocupa el té indio «Darjeeling», con un precio de 18,000 dólares por kilogramo. Este té se cultiva exclusivamente en una región específica de los Himalayas, lo que limita su producción y contribuye a su alto valor en el mercado.
Estas variedades representan la cúspide del mercado del té en términos de precio, reflejando tanto su rareza como las características particulares de cultivo y procesamiento que las distinguen.
Mate: la bebida tradicional latinoamericana
El mate, conocido también como té paraguayo, es una bebida tradicional de América Latina elaborada a partir de las hojas del árbol llamado Ilex paraguariensis, comúnmente conocido como palo santo paraguayo. Esta infusión es especialmente popular en países como Argentina, Paraguay y Brasil, donde forma parte integral de la cultura y las costumbres locales. El mate se consume de manera habitual y es valorado por su sabor característico y sus propiedades estimulantes. Su preparación y consumo representan una tradición que ha trascendido generaciones, consolidándose como un símbolo de identidad regional dentro del amplio espectro de las bebidas derivadas del té.