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Día del Espiritismo: Filosofía y Prácticas Espirituales

26 de Junio
Categoría: Internacionales
Tablero de ouija con velas encendidas y humo sutil en un ambiente místico que representa el espiritismo en México.

El Día del Espiritismo se conmemora cada 26 de junio, reuniendo a quienes tienen interés en el mundo espiritual y las preguntas filosóficas sobre la vida después de la muerte. Esta celebración invita a explorar aspectos poco conocidos de la conciencia humana y la historia de la creencia en el más allá.

El espiritismo, en su sentido amplio, comprende prácticas de comunicación con espíritus, mientras que en su sentido estricto es una doctrina místico-filosófica desarrollada en el siglo XIX por Allan Kardec, pseudónimo de Hippolyte Léon Denizard Rivail, un médico y escritor francés.

Las sesiones espiritistas incluyen rituales como la escritura automática y el uso de tableros con indicadores para contactar a los espíritus. La doctrina sostiene que la evolución espiritual se logra mediante la reencarnación y que ciertas enfermedades mentales pueden estar vinculadas a vidas pasadas.

Fecha y significado de la celebración

El Día del Espiritismo se celebra cada año el 26 de junio, reuniendo a personas interesadas en el mundo espiritual, los fenómenos paranormales y las cuestiones filosóficas relacionadas con la naturaleza del alma y la vida después de la muerte. Esta conmemoración ofrece una oportunidad para explorar las facetas poco estudiadas de la conciencia humana y la historia de la creencia en el más allá. Más allá de ser una simple fecha en el calendario, el Día del Espiritismo es un recordatorio del insaciable deseo humano por conocer y comprender aquello que escapa a nuestra explicación actual. Es un momento propicio para reflexionar sobre los misterios que nos rodean y sobre esa parte de la existencia que aún permanece oculta, pero que seguimos intentando desentrañar con curiosidad y respeto.

Origen y esencia del espiritismo

La palabra «espiritismo» proviene del latín «spiritus», que significa «alma» o «espíritu». En un sentido estricto, el espiritismo es una doctrina místico-filosófica desarrollada en el siglo XIX por Allan Kardec. Sin embargo, en un sentido más amplio, el espiritismo abarca las prácticas de invocación y comunicación con los espíritus. Sus raíces se encuentran en prácticamente todas las religiones primitivas que reconocen la existencia de espíritus y la posibilidad de interactuar con ellos. Esta conexión ancestral evidencia que el espiritismo no es un fenómeno moderno, sino una manifestación espiritual presente a lo largo de la historia humana, reflejando la constante búsqueda del ser humano por entender la naturaleza del alma y su relación con el mundo invisible.

Contexto histórico y desarrollo del espiritismo

La teoría moderna del espiritismo se desarrolló principalmente en el siglo XIX, una época en la que muchas personas mostraban un gran interés por prácticas relacionadas con la comunicación con el más allá. Durante este siglo, se popularizaron diversos rituales como la invocación de espíritus, el uso de mesas giratorias y la escritura automática, métodos que buscaban establecer contacto con entidades espirituales. En este contexto surgieron diferentes corrientes espiritistas, destacando especialmente la fundada por Allan Kardec, seudónimo de Hippolyte Léon Denizard Rivail, quien nació en Francia en 1804.

Para 1850, Rivail ya era un médico y escritor activo, pero dedicó gran parte de sus esfuerzos a difundir el espiritismo por toda Europa. Participó en sesiones espiritistas junto con las hijas de un amigo y posteriormente trabajó con Selina Jafet, una sonámbula profesional. Durante estas sesiones, los espíritus le revelaron a Rivail detalles sobre sus vidas pasadas, en las que fue conocido como Allan y Kardec, lo que reforzó su compromiso con esta doctrina.

Las comunicaciones recibidas en estado de trance, plasmadas mediante la escritura automática, explicaban la necesidad de la reencarnación como un proceso obligatorio para el progreso espiritual. Estas revelaciones fueron fundamentales para la formulación de la filosofía espiritista, que se consolidó como una doctrina que va más allá de la mera supervivencia del alma tras la muerte, proponiendo una serie de vidas sucesivas para alcanzar la evolución espiritual.

Creación y significado de «El Libro de los Espíritus»

«El Libro de los Espíritus» es una obra fundamental en la filosofía del espiritismo, cuya creación estuvo motivada por las revelaciones que los espíritus transmitieron a Allan Kardec, quien inicialmente utilizó el seudónimo de Rivail. Los espíritus persuadieron a Rivail para que plasmara estas enseñanzas en un texto que viera la luz en 1856. Un año después, en 1857, se publicó una versión revisada y corregida del libro, la cual se convirtió en la guía principal para el desarrollo y la difusión del espiritismo como doctrina filosófica.

Esta versión revisada de «El Libro de los Espíritus» tuvo una gran acogida, llegando a ser reeditada en más de veinte ocasiones, lo que refleja su importancia y vigencia en el estudio de las cuestiones espirituales. Basándose en los mensajes recibidos de los espíritus, Kardec amplió el alcance del espiritismo más allá de la mera continuidad de la vida después de la muerte, introduciendo conceptos clave como la reencarnación.

Kardec proclamó que la sucesión de reencarnaciones a través de múltiples vidas es esencial para el progreso espiritual del individuo. Además, sostuvo que este proceso de múltiples existencias es necesario para comprender y tratar adecuadamente ciertas enfermedades psíquicas contemporáneas, tales como la epilepsia, la esquizofrenia y la personalidad múltiple. Según la doctrina, muchas de estas afecciones tienen su origen en influencias de vidas pasadas, lo que subraya la importancia de la reencarnación en la sanación y evolución espiritual.

Práctica de las sesiones espiritistas

En la actualidad, las sesiones espiritistas mantienen su relevancia y continúan siendo practicadas por personas interesadas en comunicarse con el mundo espiritual. Grandes y reconocidas figuras históricas han recurrido a la ayuda de los espíritus, motivados por el deseo de descubrir caminos hacia el poder y la fama. Generalmente, estas sesiones se llevan a cabo en grupo, donde es fundamental que al menos uno de los participantes sea médium o posea habilidades y experiencia en la conducción de tales rituales para alcanzar los resultados esperados.

El rito comienza a la medianoche y se extiende hasta las cuatro de la mañana, preferentemente en fechas significativas relacionadas con la vida terrenal de los espíritus convocados. La presencia de la luna llena favorece la sesión, ya que potencia las capacidades del médium. El ambiente ideal es un espacio semioscuro, iluminado con numerosas velas y perfumado con incienso, donde los participantes se sientan alrededor de una mesa. En el centro se coloca una tabla para espiritismo y se disponen las velas, mientras que un platillo de porcelana, calentado ligeramente sobre la llama de una vela y marcado con una flecha, sirve como indicador.

Los asistentes colocan suavemente las yemas de los dedos sobre el platillo y comienzan a invocar al espíritu, nombrándolo repetidamente durante un tiempo que puede extenderse por horas. La manifestación de la presencia espiritual se evidencia cuando el platillo se mueve sin intervención humana, girando o incluso elevándose sobre la mesa. En ese momento, el médium formula preguntas, iniciando con interrogantes simples que admiten respuestas afirmativas o negativas. Es imprescindible que los participantes tengan una fe profunda en el proceso, ya que los espíritus pueden mostrarse hostiles, mentir o expresar enojo. Se recomienda evitar preguntas relacionadas con la muerte, el más allá o la existencia del espíritu fuera de nuestra realidad. Al concluir la sesión, se agradece cortésmente al espíritu y se indica su despedida volteando el platillo y golpeándolo tres veces contra la mesa.

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