Día Internacional de Concientización sobre Pérdidas y Desperdicio de Alimentos
El Día Internacional de Concientización sobre Pérdidas y Desperdicio de Alimentos fue establecido por la Asamblea General de las Naciones Unidas mediante la resolución A/RES/74/209 en diciembre de 2019. Se celebra anualmente el 29 de septiembre para aumentar la conciencia sobre la magnitud de las pérdidas y desperdicios de alimentos a nivel global.
Las pérdidas alimentarias incluyen la pérdida de productos desde la producción hasta la llegada a los puntos de venta, así como el desperdicio generado en la venta y consumo. A nivel mundial, se estima que se pierde cerca de un tercio de los alimentos producidos, lo que representa un impacto significativo en recursos financieros, energéticos y laborales.
En México, el gobierno y diversas organizaciones trabajan en la reducción de estas pérdidas, especialmente en el sector de frutas y verduras frescas, debido a limitaciones en almacenamiento y refrigeración. Estas acciones forman parte de los compromisos nacionales con la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y la meta 12.3 relacionada con la reducción de pérdidas y desperdicios alimentarios.
Fecha y establecimiento del día conmemorativo
El Día Internacional de Concientización sobre Pérdidas y Desperdicio de Alimentos fue establecido mediante la Resolución A/RES/74/209 de la Asamblea General de las Naciones Unidas. Esta resolución fue adoptada en diciembre de 2019, marcando un compromiso global para reconocer la importancia de difundir información sobre las pérdidas y el desperdicio de alimentos. Desde entonces, esta conmemoración se celebra anualmente el 29 de septiembre, con el objetivo de aumentar la conciencia pública y promover acciones que aborden este desafío a nivel mundial.
Papel y participación de México en la iniciativa
En México, el Día Internacional de Concientización sobre Pérdidas y Desperdicio de Alimentos se conmemora bajo el nombre oficial en inglés International Day of Awareness of Food Loss and Waste, tal como se utiliza en los documentos de la FAO y la ONU, organismos en los que México participa como Estado miembro. El gobierno mexicano forma parte activa de la FAO y colabora en sus iniciativas dirigidas a reducir las pérdidas y el deterioro de productos alimenticios, en el marco de esta conmemoración internacional. Además, a través de sus programas nacionales de seguridad alimentaria, México incorpora la reducción de pérdidas y desperdicios alimentarios en sus documentos estratégicos para sistemas alimentarios sostenibles. En el país, una proporción significativa de las pérdidas alimentarias se concentra en los segmentos de frutas y verduras frescas, debido a limitaciones en la capacidad de almacenamiento y refrigeración en diversas zonas rurales. En la lucha contra el desperdicio de alimentos, los bancos de alimentos desempeñan un papel activo, destacando la labor del Banco de Alimentos de México, que redistribuye excedentes alimentarios para beneficiar a grupos vulnerables. Asimismo, México se ha adherido a la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, comprometiéndose con el objetivo global 12.3, que busca reducir las pérdidas y desperdicios de alimentos, objetivo al que está vinculado el Día Internacional de Concientización sobre Pérdidas y Desperdicio de Alimentos.
Escala y causas de las pérdidas de alimentos
A nivel mundial, se pierde aproximadamente un tercio de todos los alimentos producidos. Las estimaciones indican que el 19% de la producción mundial de alimentos se pierde o desperdicia. Estas pérdidas ocurren en diferentes etapas de la cadena alimentaria, desde la producción hasta el consumo. En particular, alrededor del 14% de los alimentos producidos se pierde entre la cosecha y la llegada a los puntos de venta al por menor. Las pérdidas de alimentos incluyen tanto las que se generan durante la producción y el transporte hacia la red de distribución, como aquellas que se convierten en desperdicios en las etapas de venta y consumo. En los países desarrollados, el 40% de los alimentos se pierde en la fase de consumo o en la venta minorista, lo que refleja diferencias significativas en los patrones de pérdida a lo largo de la cadena alimentaria.
Desperdicio de alimentos y su impacto
El desperdicio de alimentos incluye aquellos productos que no son comprados en tiendas o que no se consumen en hogares, restaurantes o cafeterías. A nivel doméstico, diariamente se desechan más de mil millones de porciones de alimentos comestibles, una cantidad que equivale a 1.3 porciones diarias para cada persona en el mundo que sufre hambre. Este volumen significativo de desperdicio no solo representa una pérdida de recursos alimentarios, sino que también incrementa la cantidad de residuos que deben ser gestionados con criterios de seguridad ambiental. Además, los alimentos desechados en los rellenos sanitarios generan emisiones de gases de efecto invernadero, contribuyendo así al cambio climático. Por lo tanto, el desperdicio de alimentos tiene un impacto directo tanto en la gestión de residuos como en el medio ambiente global.
Consecuencias económicas y ecológicas de las pérdidas
Las pérdidas y desperdicios de alimentos implican un desperdicio significativo de recursos financieros, energéticos y laborales que se invierten en la producción de estos bienes. Cuando los alimentos se pierden o se convierten en residuos, todos estos costos se vuelven inútiles, lo que representa un impacto económico considerable. En términos energéticos, aproximadamente el 35% de la energía utilizada en la producción de alimentos termina siendo desperdiciada debido a que los productos no llegan a ser consumidos. Este porcentaje refleja la magnitud del impacto ambiental asociado a las pérdidas alimentarias, ya que la energía invertida en la producción, transporte y almacenamiento de alimentos que finalmente se desechan contribuye innecesariamente al consumo de recursos naturales y a la emisión de gases de efecto invernadero.
Llamados y medidas de la ONU para reducir las pérdidas
La creación del Día Internacional de Concientización sobre Pérdidas y Desperdicio de Alimentos se fundamentó en datos proporcionados por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA). En este contexto, la ONU hace un llamado a los actores involucrados en la producción, distribución y comercialización de alimentos para que adopten un enfoque más racional y mejoren las prácticas en cada etapa, desde la producción hasta la venta, con el fin de minimizar las pérdidas y el deterioro de los productos alimenticios. Asimismo, se exhorta a los consumidores finales a reducir el desperdicio y las pérdidas de alimentos en sus hogares. La reducción de pérdidas durante la producción y la cadena de suministro hacia el comercio minorista es una estrategia clave que puede contribuir a mitigar el problema del hambre y la desnutrición en varios países en desarrollo.