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Día Mundial de la Escucha y la ecología acústica

18 de Julio
Categoría: Sociales
Ilustración minimalista de un oído con ondas sonoras que representa el Día Mundial de la Escucha en México.

El Día Mundial de la Escucha se celebra el 18 de julio en varios países para fomentar la comprensión del mundo a través del sonido. Esta fecha fue elegida en honor a Raymond Murray Schafer, un compositor y filósofo canadiense reconocido por su trabajo en ecología acústica.

La ecología acústica es una disciplina que estudia las relaciones entre los seres vivos y su entorno mediante los sonidos. Raymond Murray Schafer inició esta ciencia en la década de 1960 en la Universidad Simon Fraser en Canadá.

Las actividades del Día Mundial de la Escucha incluyen la promoción de prácticas de escucha consciente y la difusión de la importancia del paisaje sonoro. En México, estas prácticas se combinan con tradiciones locales y acciones educativas y ambientales.

Fecha y origen de la celebración

El Día Mundial de la Escucha se celebra el 18 de julio en numerosos países alrededor del mundo. Esta fecha fue elegida en honor al cumpleaños de Raymond Murray Schafer, un compositor canadiense, maestro de música, escritor, artista, filósofo y defensor del medio ambiente. La conmemoración de esta jornada comenzó en 2010, cuando se organizaron los primeros eventos dedicados a promover la importancia de la escucha consciente y la ecología acústica. Desde entonces, el 18 de julio se ha establecido como una fecha significativa para reflexionar sobre la relación entre el ser humano y su entorno sonoro.

El papel de Raymond Murray Schafer y la ecología acústica

Raymond Murray Schafer es reconocido principalmente por su libro “La afinación del mundo” y por ser el impulsor del World Soundscape Project. Es considerado el fundador de la ciencia moderna de la ecología acústica, una disciplina que estudia las relaciones entre los seres vivos y su entorno a través del sonido. Schafer comenzó a desarrollar esta área en la década de 1960 en la Universidad Simon Fraser, ubicada en Vancouver, Canadá. La ecología acústica, también conocida como ecoacústica, se enfoca en comprender cómo los sonidos influyen y reflejan la interacción entre los organismos y su ambiente. El Día Mundial de la Escucha tiene sus raíces en el World Listening Project, una organización sin fines de lucro dedicada a promover la comprensión del mundo, la naturaleza, la cultura y la sociedad mediante la escucha. La celebración de este día busca fomentar la ecología acústica y difundir prácticas que invitan a prestar atención consciente a los sonidos que nos rodean. Cada año, las actividades realizadas durante el Día Mundial de la Escucha se diseñan para reflejar un tema específico, reforzando así la importancia de la escucha en la conexión con nuestro entorno.

Características de la celebración en México

En México, la conmemoración del Día Mundial de la Escucha se distingue por una integración profunda entre las prácticas de la ecología acústica y las tradiciones locales. Participan activamente artistas, ecologistas y field recorders que capturan los paisajes sonoros de diversos entornos, desde desiertos y montañas hasta grandes ciudades. Esta labor no solo contribuye a la documentación sonora, sino que también refleja una conexión ancestral con la naturaleza, donde en comunidades rurales se practica la escucha atenta para anticipar fenómenos naturales o detectar la presencia de animales y peligros.

Además, en universidades y centros culturales mexicanos se organizan conferencias educativas que abordan el impacto del ruido urbano, especialmente en metrópolis como Ciudad de México, sobre la salud mental de sus habitantes. Paralelamente, algunas estaciones de radio y proyectos en línea aprovechan esta fecha para transmitir exclusivamente sonidos en vivo, sin música, enfatizando la importancia de la escucha pura y directa del entorno.

El Día Mundial de la Escucha también se convierte en una oportunidad para acciones ecológicas comunitarias, donde escuelas y grupos locales recorren parques para elaborar mapas sonoros, analizando niveles de ruido y biodiversidad. Esta práctica se complementa con una fuerte cultura oral y corporal en México, caracterizada por conversaciones prolongadas y una escucha activa que valora las entonaciones y pausas, fortaleciendo así la dimensión social del acto de escuchar.

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